Sunday, November 26, 2006

Cleopatra baja la luz de la luna

Conduciendo hacia la fiesta de Amanda, Dave rezó por no cruzarse con ningún policía haciendo su ronda nocturna. El trayecto era corto y las posibilidades remotas, pero solo imaginar el tener que dar explicaciones por su atuendo hacia que la idea no le pareciera nada atractiva. A su lado, Daniel sonreía absorto en las perspectivas que la noche le ofrecía. Dave tomo ejemplo de su hermano y dejo de preocuparse. Estaban a menos de tres minutos de su destino.
Al bajar del coche, Dave tuvo ganas de volver por donde habían venido, de no haber estado con Daniel lo hubiera hecho. Su único consuelo era que seguramente el resto de invitados se sentirían igual que él, así que prefirió no darle más vueltas.
- Estas guapísimo.- Le dijo Daniel con la misma sonrisa que adornaba su cara desde que salieron de casa. - Tu tampoco estas nada mal. - La noche es nuestra, hermanito.

Cuando Amanda abrió la puerta no pudo evitar mirar de arriba a bajo a los dos recién llegados.
- Bienvenidos a la fiesta de disfraces más importante de la historia. De la historia antes de Cristo. - Una genial idea, Amanda. Al menos los disfraces no han salido baratos. - Bromeó Dave. - Ya veo…..¿De que vais exactamente?. - Dave va de Leónidas, el heroico espartano. Y yo voy de Julio Cesar. - Dijo Daniel muy convencido. - Bueno, entonces no puedo evitar que entréis…………

Una de las razones por las que Dave aceptó la invitación fue porque era prácticamente imposible que se encontrara con algún conocido, aparte de la anfitriona y su propio hermano. Conocían a Amanda desde hacia años. Pasaron cinco de los veranos de su infancia con ella, ideando maldades e inventando juegos de personajes imaginarios. Cuando el azar hizo, hace casi un mes, que sus vidas volvieran a cruzarse estuvieron hablando durante más dos horas. Ella le contó que vivía en una pequeña casa a las afueras de la ciudad, que había heredado la empresa de su padre hacia dos años y que estaba casada con un rubio de impresionantes ojos azules. Dave le hizo un pequeño resumen de su vida actual, que en comparación con la suya no era nada emocionante. Amanda le invitó a su fiesta, amenazándole con que no aceptaría un no por respuesta.
- Pequeña casa. Es una jodida mansión. . – susurró Dave. - Ya, bueno. Los hombres y las mujeres nunca nos podremos de acuerdo en la eterna polémica de las medidas. - Vamos a por unas copas, necesito que el alcohol aniquile mi sentido del ridículo.

Perdió a Daniel por el camino. Al llegar a la barra, Dave se dio cuenta de que estaba hablando solo. Al buscarlo con la mirada le vio hablando con una chica “disfrazada” de leopardo. Bueno, si un top y un diminuto tanga se pueden considerar disfraz. Pidió un Jack Daniels y cuando el camarero se distrajo un poco salió por una puerta que daba al exterior con la botella escondida tras su capa, tenia curiosidad por ver como era el pequeño jardín de su vieja amiga. Tras veinte minutos perdido en un laberinto de flores y estatuas romanas, llegó a la piscina. No le extrañó que esta tuviera medias olímpicas o que estuviera equipada con todo tipo de lujos.
Al acercarse, Dave se dio cuenta de que no estaba solo. Todavía no podía distinguir de que iba disfrazada aquella mujer, aun estaba demasiado lejos y ella le daba la espalda, pero decidió que un poco conversación con una desconocida era justo lo que necesitaba en ese momento.

- Hola. ¿Tu también te has perdido? .- Dijo mientras se acercaba.
Cleopatra se giró despacio. Su rostro mostraba una mezcla de sorpresa y curiosidad.
- Pensé que nadie más superaría ese laberinto. - Creo que no sabes con quien estabas hablando………. - ¿Con un extra de Ben Hur? - Soy Leónidas. Temido por toda Grecia. Y traigo Whisky.

Aquella noche, Dave se enamoró de Cleopatra bajo la luz de la luna. Hablaron, bebieron, se bañaron en aquella enorme piscina. Si no llega a ser por la tormenta que pasada la media noche les obligó a resguardarse, podrían haber pasado allí hasta el amanecer. Bajo el aguacero, corrieron por el mismo laberinto que les juntó. Al llegar a la mansión, se dieron cuenta de que nadie parecía haberse enterado del fenómeno atmosférico. Encontraron a Daniel tumbado en una tumbona con la chica leopardo junto a la piscina interior. Por el lamentable estado del personal, parecía que la fiesta había sido importante.
- Puuuuupppppppppp.- El corcho de una botella de champan voló por los aires y la gente pareció despertar con tan mágico sonido. - ¡¡¡¡Que siga la fiesta!!!!!!!.- Amanda, con su traje de Afrodita apareció por la puerta, con la botella de champan en sus manos, seguida de un mayordomo vestido de egipcio cargado con media docena más.
Dave saludó con la mano a Daniel, justo cuando este se levantó a por una par de copas. Alzó su copa y la dirigió hacia su hermano. Se lo estaba pasando en grande, así que no tuvo ningún inconveniente en irse sin él.

Silenciosamente, Leónidas y Cleopatra salieron de la mansión. En el coche, conduciendo de camino a su casa, Dave rezó por no encontrase con ningún policía haciendo su ronda matinal.






Es un relato en el que no pasa nada, ligero y sin trascendencía. Otro título que mola.

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